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Antropología e Historia de México

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Sincretismo e imaginario religiosos: La construcción social de la santería en Catemaco, Veracruz

Estrategia metodológica

Para explorar lo que denominé la construcción social de la santería en Catemaco, Veracruz, partí de los planteamientos de Peter Berger y Thomas Luckman (1968), quienes afirman que las ideas religiosas que construyen los individuos se materializan en acciones y estas en realidades que adquieren significados construidos por hombres y mujeres; ya que es por dicho proceso por los que cualquier cuerpo de conocimiento llega a quedar establecido socialmente como realidad.

Desde esta perspectiva, consideré que la santería en Catemaco es una construcción social, ya que ciertas personas del pueblo han formado ideas específicamente sobrenaturales, como es el caso de algunas de las creencias en los Orishas particularmente en Shangó y el Chango macho, entre otras, así como también las adaptaciones que han hecho, originando una construcción de ideas y prácticas relacionadas a las cosas sagradas en este caso a la santería, pues han mezclado rituales, elementos y significados transnacionales que han transformado la cultura del pueblo, por lo tanto han construido creencias que se han desarrollado en el imaginario colectivo. Es a partir de este proceso de construcción que algunos elementos han quedado asentados como parte de la realidad religiosa de Catemaco. 

Como antes mencioné, la santería es una religión puesto que conforma un sistema solidario de creencias y de prácticas relativas a lo sagrado, mismas que unen en una misma comunidad moral a todos aquellos que se adhieren a ella.

Dicha religión en Catemaco se ha construido con base en un secretismo menor, ya que ciertas personas han mezclado ideas, prácticas, elementos y significados religiosos, a la vez se han adaptado a las creencias del lugar. Es así que la santería está conformada por actos sociales, como es el caso de los rituales, pues es a través de estos que se ha logrado una adaptación y una continuidad en la construcción de la religion afrocubana en Catemaco.

Dicha construcción se ha originado con base en procesos históricos-culturales, pues es a partir de la Colonia que los esclavos africanos introdujeron en Cuba su cultura y por consiguiente su religión. Dichos procesos sociales se fueron estratificando en varias ciudades del país, incluso en pueblos cómo Catemaco, originando una mezcla de ideas: un sincretismo menor. 

1. Temporada de trabajo de campo

Mediante la temporada de campo que realicé en Catemaco a partir del 9 de Diciembre de 2007 hasta finales de ese mismo mes, me di cuenta de las costumbres, tradiciones, creencias, entre otras realidades que han creado ciertas personas del pueblo, pues fue a raíz de la interacción con personas “populares” como: comerciantes de negocios de teléfono, paleros 8, renteros, tianguistas, entre otras personas locales, que pude identificar a mis informantes clave, mismos que me ayudaron a internarme en el fenómeno sociológico explorado.

2. Observaciones, registros y entrevistas

Para dicha exploración, hice observaciones y registros etnográficos in situ del conjunto de creencias y prácticas que engloba la santería, pues según los planteamientos de Durkheim, las personas que se reúnen en grupos comparten las mismas ideas relacionadas con las cosas sobrenaturales; lo que el autor denomina naturaleza dinamogénica: la manera en la cual dichas creencias elevan a los individuos por encima de sus capacidades. Fue a partir de este planteamiento teórico que exploré ciertas creencias y prácticas, así como los contenidos de estas; de igual forma analicé en qué medida hombres y mujeres creyentes y practicantes de la santería se sienten parte de una comunidad santera.

Desde esta perspectiva hice entrevistas a santeros, brujos, curanderos, espiritistas, yerberos, entre otros, mismos que me ayudaron a escudriñar la construcción social de la santería en Catemaco a partir de un guión de entrevistas que incluyó datos generales, estandarizados y específicos en los cuales recaude comentarios, argumentos, narraciones, experiencias personales, entre otras.

Para contactarme con mis informantes clave, recurrí a espacios de interacción como fueron: el mercado, el malecón, centros esotéricos de brujos, yerberos, curanderos, espiritistas, entre otros, así como también a una caseta de teléfono, donde contacté con los santeros, ya que es su negocio familiar en Catemaco. 

En el mercado del pueblo contacté con “la yerberita”, quien más tarde se convirtió en mi arrendadora; también con don Martín Tenaxpi, quien se autodomina brujo-curandero, quien me comentó algunas experiencias con demonios como Lucifer, pues argumenta que lo ha visitado a la “Cueva del diablo”.

En el malecón conocí a Doña Juana Hernández, quien se considera curandera y a su vez, me planteó un panorama de Catemaco con relación a lo sobrenatural, pues aludió a sus experiencias como tal, afirmando que su esposo es brujo y que en múltiples ocasiones visitó con él la “cueva del diablo”.

Una tarde de regreso del malecón como acostumbraba visitar, me encontré con Don Elías Moreno, quien platicando acerca de los festivales que se realizan en el pueblo, me ofreció su casa, la cual acepte y más tarde me mudé hacia ella.

En dicho vecindario contacté con Don Raúl Mulato, espiritista originario de San Andrés Tuxtla, quien me comentó ciertas anécdotas que ha pasado en su vida, y que lo han orillado a relacionarse con el espiritismo, pues argumenta que en una ocasión recibió ayuda de santeros, pues éstos le hicieron una “operación invisible” (a larga distancia), de un padecimiento que lo acosaba. A la vez, me comentó de los “médium”, espíritus que le han ayudado a realizar ciertos trabajos de curación con las personas que acuden a él. 

Una mañana como de costumbre acudí a almorzar al mercado, donde conocí a Luz, una trabajadora de una tienda esoterista y quien me comentó algunas de las creencias que tienen en Catemaco, como el día primero de marzo, “Día de los brujos”. Argumentó que se lleva a cabo un festival donde interactúan personas de varias partes del país, incluso del extranjero como es el caso de algunos cubanos que han visitado el pueblo. También me comentó de Don Neftaly Taxilaga, un brujo que vive al costado del mercado y el cual visité esa misma tarde.

Dicha persona me narró y probó sus experiencias con Belcebú. Según él lo ha visitado a la cueva del diablo, recurriendo a este personaje con motivos de ayuda sobrenatural, pues comentó que le ha hecho rituales de sacrificio, utilizando gallinas negras, gatos negros, entre otros animales. También afirma trabajar con Vudú, pues dice que hace ligaciones de amor utilizando sapos, a los que les sutura diferentes extremidades para consumar el hecho encomendado. 

Mi segundo fin de semana en Catemaco me dediqué a la observación de festividades tales como: la rama, la celebración del día de la Virgen de Guadalupe entre otras, pues estos festejos me ayudaron a reflexionar cómo las personas viven en un pasado-presente, pues al seguir repitiendo sus creencias están dando continuidad a su cultura tradicional.

En una visita a Nanciyaga (Isla de Catemaco), con motivo de contactarme con el chaman que habita en dicha reserva ecológica que ha servido a algunas estrellas de Holliwood, para filmar películas como Apocalipto, El brujo de la selva, entre otras, me contacté con una persona que según el se dedicaba al esoterismo; más tarde confirme sus comentarios pues visité su local frente al mercado.

Me comentó de sus experiencias con un “santo” tradicional de Guatemala conocido como: San Caralampio, pues argumentó que ha tenido experiencias con este símbolo religioso y con cual está totalmente agradecido. También me comentó que ha tenido experiencias con santeros de la región, pues dice que han llegado personas de Brasil y de Venezuela al conocido festival de los brujos. Entre estos comentarios aludió a cómo empezó a forjarse dentro del mundo esotérico y el contacto que ha tenido con los santeros y el “santerismo”, como él lo menciona. 

Una tarde visitando la iglesia de la Virgen del Carmen de Catemaco, recurrí a un negocio de teléfonos, disponiéndome a realizar una llamada. Me sorprendí cuando en dicho establecimiento me encontré a una mujer (doña Josefina) vestida de blanco, con collares y pañoleta, haciendo referencia al Orisha Obatalá; dadas mis expectativas ante dicha personalidad, recurrí a ella preguntándole dónde podría encontrar un santero. Ella me respondió: –Ashe, hermano, Obatalá está en ti. Dichas palabras me abrieron el panorama y a la vez me dieron tranquilidad, pues supe que estaba frente a uno de mis informantes clave que podría ayudarme a resolver mi objetivo principal: detectar santeros/as. Ese día sólo platiqué ciertas cosas con Doña Josefina como: algunos comentarios de la santería, me leyó “mi registro”, entre otros; al parecer soy hijo de la Orisha Oshún.

Las visitas al negocio y casa de doña Josefina se volvieron más cálidas e incitantes, pues la visité hasta el último día que regrese a Ciudad Victoria, los fines de semana acudía a su casa con motivo de pasar el mayor tiempo tomando fotografías así como preguntando acerca de su altar de Orishas, también pregunté sobre sus fundamentos, pues según la santera los trajo de Cuba cuando ella se inicio en Guanabacoa. 

Entre semana la visitaba por la tarde cuando ya no tenia mucha clientela. Me invitó a iniciarme en dicha religión afrocubana, incluso me comentó que yo podría ser santero entre otras cosas, lo cual tomé con reservas.

También conocí a Don José, quien aún se encuentra en proceso para ser santero, pues me comentó que a él no le interesa mucho la santería, sino más bien el “palo” (mayombe), también practicado en Cuba por algunos descendientes del Congo y el cual trabaja con el muerto. 

3. Reseñas biográficas

Por otro lado hice reseñas biográficas de informantes clave como son: santeros, creyentes, no creyentes, curanderos y brujos, abordando historias y experiencias personales relacionadas a la santería; pues hice descripciones físicas de espacios donde se desarrollan rituales como es el caso de las limpias y los de iniciación. Para realizar las reseñas biográficas, alquilé un cuarto en casa de una persona que se autodomina “bruja mayor”, conocida como la “yerberita”, en el cual pude escudriñar relatos, afirmaciones, interpretaciones de oraciones aludidas a rituales demoníacos, entre otras. 

También pude contactar a creyentes y no creyentes de la brujería, pues algunos vecinos de la arrendadora me hicieron comentarios y afirmaciones de algunas experiencias que han tenido con dicha persona, pues afirmaban que en ocasiones la abuela de ésta se convertía en nahúal. Finalmente, la yerberita me dijo de cómo encuentra al chango macho, pues argumenta que lo ha capturado en el cerro de Mono Blanco y el cual le ha ayudado a realizar ciertos trabajos de brujería.

A lado del negocio de teléfonos, propiedad de la santera, contacté a María Teresa Carrazco, quien me comentó de sus experiencias en la santería; pues menciono que dicha religión le ha ayudado con su negocio de mercería del cual es propietaria. También argumentó que Julio, su esposo, y Claudia, su hija, han acudido a “limpias” (ebbo) con la santera y que han visto resultados notorios. 

Maria Teresa me recomendó que visitara a su hermana, quien también es comerciante y cuyo establecimiento se encuentra al finalizar el mercado, a lado de la cancha. A ella la visité horas después. Al llegar me encontré con unos “collares” que colgaban de un perchero contiguo, pues ésta persona que decidió permanecer en el anonimato me comentó de su experiencia en la santería, púes afirmó que ha sido lo mejor que le ha pasado, porque la ha ayudado a sobrellevar muchas calamidades cotidianas, específicamente sentimentales y económicas.

Las visitas que hice a Doña Juana Hernández, la curandera, fueron cada vez más seguidas, pues al medio día comía en su casa y a la vez aprovechaba para escudriñar relatos, mitos y leyendas que esta persona me contaba. Al tercer fin de semana en Catemaco, me llevó a la conocida “Cueva del Diablo”. Según Doña Juana su esposo visitaba ese lugar cada que recurría a Lucifer con motivos de algún trabajo. Me mostró el contrato que su esposo tiene con esta entidad sobrenatural, pues es una tela muy fina parecida a la “manta”, donde tiene su nombre escrito con sangre, entre otros símbolos que desconocí y, que a su vez mi informante no pudo resolver mi duda. 

Las reseñas biográficas que realicé me ayudaron a explorar la construcción social de la santería a partir de la identificación de lenguajes ocultos y significados que las personas atribuyen a ciertos objetos como son los altares entre otros. Pues mediante la estancia en casa de la yerberita, las visitas a la santera y a Doña Juana, pude explorar discursos, elementos, así como ciertas tendencias que han construido estas personas en torno a lo sobrenatural. 

4. Registro de hierbas y elementos religiosos

Con la ayuda de estos informantes y a través de las reseñas biográficas que realicé, hice registros de hierbas (en adelante yerbas, siguiendo la tradición local) y elementos como son algunos fetiches, yerbas curativas, yerbas para rituales de iniciación, de sanacion, de maldición, de bendición (agradecimiento), entre otros usados en la santería, en la brujería y la curanderia específicamente.

Por las tardes, después de finalizar mi itinerario de campo, recurría a Don Elías Moreno, dueño del inmueble donde me hospedaba, quien se convirtió en un guía para contactar al Cronista y al Trabajador del Poder Judicial. Fue a través de estos que hice observaciones y registros de discursos y prácticas santeras en Catemaco, tales como los rituales, las conversaciones sobre el tema de la santería donde incluí al Cronista, al Líder social, al Médico, al Sacerdote del pueblo y a los antropólogos. 

El contactarme al Cronista, Salvador Herrera García, me fue útil para la exploración de los procesos históricos del pueblo; pues esta persona me comentó cómo fue que llegaron esclavos al Estado de Veracruz, así como a Córdova y otras ciudades. A su vez narró algunas de sus experiencias con brujos y santeros de la región así como del pueblo. Afirmó que Catemaco es un pueblo cosmopolita, y que está abierto a nuevas tendencias referentes al plano religioso; motivo por el cual la santería se ha establecido en dicho pueblo.

Uno de esos días en que acudía a casa de Doña Juana para comer, me encontré con Julio Antonio Gómez Hernández, hijo de esta persona y además antropólogo, quien me ayudó a ubicarme respecto a los rituales, mitos y leyendas locales como parte de la construcción de la realidad en Catemaco. Desde una perspectiva antropológica me narró sus experiencias en el ámbito de la investigación, pues aunque esta persona se dedica a la antropología teatral pude explorar el mito y la leyenda como parte de la construcción de imaginarios religiosos.

A su vez me presentó a su amigo Cristóbal Ganzoni, médico originario de Suiza y quien ha vivido en el pueblo desde 1996. Cristóbal narró ciertas experiencias que ha tenido con santeros cubanos que han visitado Catemaco con motivo del festival del brujo, a su vez me dijo que los santeros que han interaccionado con brujos de Catemaco les han enseñado ciertas maneras de curar, así como rituales mismos que han compartido en espacios como el antes mencionado. También me comentó que han tenido pacientes-clientes que presentan cuadros que la medicina científica no pude curar, a los que les recomienda que traten de buscar otro tipo de curación, tal vez recurriendo con santeros. 

Con el objetivo de contactarme con el sacerdote del pueblo, recurrí a la iglesia conocida como la Virgen del Carmen de Catemaco, donde me encontré a José Javier Velásquez Aqua, antropólogo originario de Uruapan, Michoacán, quien me narró sus experiencias con negros en la costa chica de Guerreo, así como con las tradiciones de Catemaco, pues sus raíces se encuentran ahí.

Me narró desde la perspectiva antropológica ciertos sucesos que han ocurrido en Catemaco como el nahualismo, entre otros, de los que hizo un análisis concluyendo y retomando a la vez la construcción social de la realidad como parte de la cultura de Catemaco, la manera en la cual han adoptado creencias y prácticas como la santería, que aunque es una religión transnacional se ha establecido en dicho pueblo a partir de construcciones simbólicas y de escenarios colectivos. 

Casi al finalizar mi temporada de campo contacté al sacerdote del pueblo, quien se encuentra viviendo con su pareja. Esta situación me llevó a analizar ciertas costumbres que se han desarrollado en algunas partes de la región. 

Por otro lado y siguiendo con el objetivo del estudio, proseguí por hacer cuestionamientos referente al punto de vista de la religión católica y las creencias del entorno, por lo que los comentarios del sacerdote me ayudaron a explorar el concepto de religión que plantea Durkheim, pues es a partir de la naturaleza dinamogénica que ciertos grupos de personas han construido creencias en ciertas entidades religiosas como es el caso del cristianismo. Entre otras cosas me habló sobre la realidad a la cual se enfrenta la iglesia en contraste con los brujos, los santeros y las creencias en general, pues mencionó que la iglesia vive en una “constante” guerra ideológica. Lo que denominó un “mandato divino”.

Por otro lado, realicé entrevistas tanto con santeros como con sus seguidores analizando lo que para ellos es sagrado/profano y su identificación con la santería. Conocí a Don Luís Sánchez Mora, quien se considera no creyente en torno a las tradiciones de Catemaco; pues según las narraciones de esta persona, aluden al charlatanersimo entre los brujos, curanderos y otros dedicados al esoterismo.

También mencionó sus experiencias con santeros, pues en ocasiones han visitado el pueblo con motivo del festival de brujos. Dice que les ha alquilado su casa y que en la estancia de éstos los visitó para saludarlos y entablar relaciones, llevándose sorpresas al momento de ver cómo realizaba un ritual, pues los encontró bañándose con agua de coco y haciendo oración en lenguajes que desconoció, seguramente se estaban refiriendo a los Orishas. 

Estas afirmaciones de personas no creyentes, me ayudaron a explorar los procesos por los cuales han atravesado ciertas personas de Catemaco, pues es a partir de procesos sociales que se ha establecido la santería en dicho pueblo, reconstruyendo las creencias del lugar. 

Las entrevistas, entonces me ayudaron a reforzar las ideas que tenía respecto a la santería, así como también a profundizar en la misma, pues fui analizándolas y a la vez comparándolas con las teorías expuestas para esta tesis, para de esta forma reforzar los planteamientos teóricos de los autores expuestos y así dar una explicación de la construcción social santera en Catemaco. 

8 Personas que se dedican a trabajarle a los brujos; ofreciendo los servicios de este. Por lo regular se les encuentra por el malecón, la Terminal del ADO, el mercado y el centro.
 
Autor: Juan Manuel Saldívar Arellano

 

 

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