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Antropología e Historia de México

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Sincretismo e imaginario religiosos: La construcción social de la santería en Catemaco, Veracruz

De la filosofía religiosa africana a la religión santera en Catemaco: construcciones y significados



Foto: Juan Manuel Saldívar Arellano

La mayoría de las religiones que se practican en el Caribe tienen antecedentes africanos, debido a la influencia de los negros y españoles con los nativos, formándose religiones sincréticas como el Vudú que se práctica en Haití, el Candomble en Brasil, el Palo mayombe que se práctica en Brasil, Cuba, Venezuela, entre otros países y la Santería practicada en Cuba y en otros países como Estados Unidos, Costa Rica, Nicaragua y México, por citar algunos.

Las religiones antes mencionadas provienen de Guinea, el Congo, Benin, Nigeria, Angola, entre otros, y debido a la trata de los negros en distintos países se fueron creando asentamientos de estos en “comunas” con el objetivo de formar sociedades y por consiguiente seguir practicando su religión y resguardar su cultura. Los españoles al observar la formación de los grupos entre negros con motivo de organizarse, hicieron “tratas” internas con el objetivo de mantener un orden entre las tribus desconocidas. De lo contrario, si se hubieran organizado grupos de Yorubas, bantús u otros, se hubieran formado grupos sólidos: el español le temía a la unión de estos esclavos.

Un ejemplo de la unión de esclavos fue San Lorenzo de los Negros, Veracruz, con Mocambo, un esclavo que escapó y formó grupos y estos a su vez enfrentaron a algunos españoles provocando pérdidas para éstos. Ante dicho acontecimiento la Corona decidió otorgarles libertad y tierras a cambio de la pacificación, y en la actualidad se encuentra el pueblo de Yanga o San Lorenzo de los negros producto de la unión de esclavos. En Cuba la institucionalización de la santería se originó en el intercambio de esclavos donde se mezclaron Yorubas, Efik, Bantú, Congos, entre otros, formando religiones como la santería, la regla Conga, entre otras de procedencia africana.

En la actualidad estas religiones se siguen practicando en África, solo que a través de una “filosofía 51primigenia 52” (abordaré argumentos de la filosofía africana según los estudios de Janheinz Jahn (1963), pero yo lo apropio a la santería establecida en Catemaco) que han construido estos grupos étnicos basada en cuatro categorías que son: Muntu, Kintu, Huntu y Kuntu

La primera abarca a los vivos y a los difuntos, los hombres y los dioses. Según Jahn “es la fuerza que tiene el don de la inteligencia” (1963:139). En la santería se ve reflejado en los Orishas, ya que algunos creyentes piensan que son los que tienen la sabiduría, los que han construido la naturaleza: los ríos, las plantas, los animales, etc. Y según la “filosofía africana” los difuntos son fuerzas espirituales capaces de influir en sus descendientes vivos. En la santería los Orishas influyen en sus hijos específicos (ommo), 53 y estos se identifican a través del registro, por ejemplo los hijos de Oshún: son simpáticos y fiesteros, en el fondo son muy voluntariosos y tienen un gran deseo de ascensión social. Aman las joyas, los perfumes y la buena ropa, son sensuales pero se esfuerzan por no chocar con la opinión pública, a lo que conceden grandísima importancia. Así como este Orisha, otros como Eleggua, Obba, Shangó, Oyá, Obatalá, Yemaya, Babalu-aye, entre otros también tienen sus hijos. 

Algunas personas de Catemaco le tienen fe a Oshún, como nos narra una entrevistada anónima, comerciante de 45 años originaria de Catemaco, Veracruz: “Sí, la santera me ha hablado mucho de los santos que ella adora, yo le tengo mucha fe a Oshún porque me ha ayudado muchísimo”. Dicha filosofía en Catemaco se ha dado a través de la articulación que las creencias en el catolicismo, en la brujería y la santería, debido a la mezcla de cultos ancestrales (africanos y aztecas) que algunas personas influenciadas practican, y por consiguiente construyen una “filosofía esotérica”. 

En África Oshún es un río, el cual forma parte de Kintu, la naturaleza, mientras que en la santería cubana es la diosa de los ríos, de lo material, de la belleza y muy fiestera; en Catemaco esta diosa pasa a ser parte de las posibilidades que algunas personas buscan en la santería, y es adorada a través de rituales como el addimú y elebbo. Lo que une a estas creencias es la relación dialéctica que existe en las tres etapas (cultos primigenios-África, religión santera- Cuba, posibilidad espiritual- Catemaco), pues es a través de ofrendas que se le hacen pedimentos a una deidad, ya que los hombres (me refiero a la sociedad en general) buscan tener contacto con los dioses y es a través de rituales como el addimú, la misa o las invocaciones, que estos tienen contacto con entidades espirituales y por consiguiente pedirles “ayuda”. 

En África la religion es determinada por el sacrificio ya que en la santería el sacrificio también es “el establecimiento de un nexo con el antepasado, es el dialogo del tú con el yo” (Senghor, citado por Jahn, 1963: 153). De tal manera que los humanos establecen un “dialogo con los dioses”, es aquí donde nace la idea de los rituales, por recordar, activar o repetir en este caso una “conexión con los dioses” a través de reglas especificas y por consiguiente pedirles y agradecerles por las bendiciones concedidas. Según Lazara Menéndez, una informante de Quiñones menciona que: “las danzas, los bailes y los rituales no son más que un regreso al pasado africano” (Quiñones, 1994). 

En la segunda categoría se encuentra Kintu y comprende a todas aquellas fuerzas que no pueden actuar por iniciativa propia y que sólo pueden ser activos por el mandato de un Muntu, por ejemplo los vegetales, los animales, los minerales, etc. 

Parte de la institucionalización de la santería se ha originado en la utilización de elementos como: plantas, yerbas, frutas, animales, miel, etc, para los ebbo y addimú respectivamente, ya que son elementos utilizados por personas creyentes en la religión antes mencionada pero en función de algo superior como los dioses, pues son ellos los que piden en este caso los elementos a emplearse pero en función también de las personas que piden todo tipo de favores a los Orishas. Según Jahn: “los Kintu son potencias “cuajadas” que esperan el mandato de un Muntu” (1963:139). En la santería que practican algunos brujos de Catemaco, esta categoría se puede relacionar a lo que llaman comúnmente “tomos”, ya que es un concentrado de yerbas que funciona a través de un ritual específico que se elabora el primero de marzo.

En la tercera categoría se encuentra el Hantu que es la fuerza que localiza temporal y espacialmente todo acontecimiento. En la santería también se puede identificar con los rituales, pues son aquellos que logran la conexión entre los hombres y los dioses, pero también se pueden mencionar los caracoles, pues es a través de esta técnica que los dioses pueden manifestar sus opiniones a cerca de cualquier acción realizada por los humanos. En la santería que se practica en Catemaco por santeros iniciados en Cuba, se utiliza un libro de registros, mismo que los ubica en la posición del mal que tiene la persona que los visita y a partir de ahí los santeros saben que tienen que emplear ya sea un ritual ebbo o un addimú que es lo que comúnmente se hace en dicho lugar, aunque también (y en casos muy extremos) se hace imposición de collares, pero estos sólo se imponen cuando la persona presenta un cuadro de malestar extraordinario.

La última modalidad corresponde a Kuntu y es una fuerza modal como hermosura, como reír, sentir, etc., y se puede ver reflejada en las creencias que algunas personas tienen a cerca de los Orishas, en las iniciaciones como el asiento, cuando el Orisha se posiciona del Ommo y este a su vez llega al trance, ya que la deidad toma la cabeza del iniciado y éste representa al santo, pues es parte del objetivo que el santo “baje” a la tierra y conviva con los humanos usando el cuerpo del ommo. El iniciado por su parte actúa como si fuese la deidad, puede echarse a reír, o puede simular alguna acción específica del santo. También se puede interpretar como la devoción de los creyentes por algún Orisha especifico, o considerar a algunos Orishas dioses de la belleza, como es el caso de Oshún

Algunas personas de Catemaco no tienen conocimiento de los patakies, por lo que no relacionan a muchos santos, sólo se ha construido una manera de solución a los problemas cotidianos de algunas personas a través de rituales como los ebbo y las limpias, es por esto que los santeros al momento de hacer el ritual les tapan los ojos, con el objetivo de no espantar al creyente. Como narra Claudia Cortez Carrasco, estudiante de 12 años originaria de Catemaco, Veracruz: 

Yo nada mas ví por un hoyito cómo le echaban la sangre de los animales a mi mamá y a mi papá, pues cuando le partían el cuello a los animales a mi me dio miedo y mejor cerré los ojos, después vi que tenia unas cuantas manchas en mi ropa. 

Considerando que la “filosofía africana” alude a la naturaleza como parte sagrada de la vida cotidiana, y la manera que consideran a sus muertos como parte de la vida de sus antepasados, y acuden a ellos para pedir consejos o encomendar dificultades que los obstaculizan, estos se encuentran materializados en plantas, en cerros, en lluvias, en ríos, en mares, en objetos, entre otros. Un ejemplo de esta filosofía africana se puede apreciar en un poema que escribió Briago Diop, poeta de Senegal:

Escucha más a menudo a las cosas que a los seres;
La voz del fuego que se oye, escucha la voz del agua.
Pon atención al viento: el suspiro en la maleza es el vaho
De los antepasados Los que han muerto no están lejos, se
hallan en la sombra Que hace espesa. Los muertos no están
bajo tierra: están en el árbol que retumba Y están en el bosque
que gime, están en el agua que se vierte Tanto como en el agua
dormida, están en la choza, están en la barca. Los muertos no están
muertos… Los que han muerto no están lejos, están en los pechos
de la mujer, Están en el hijo de su vientre, están en la lucha que se agita.
Los muertos no están bajo tierra: están en el incendio que se calma,
Están en las yerbas que lloran, están en las rocas que berrean, están en
El bosque, en el hogar: los muertos no están muertos…
(Jahn 1963:148)

Este poema alude al proceso de institucionalización de la religión santera en Catemaco a través de un ejemplo de la filosofía africana, de la consideración de los muertos, pues para los vivos estos siguen formando parte del todo, según lo que conforman las cuatro categorías; en la santería los muertos también han formado parte del corolario religioso, pues se dice “el muerto parió al santo”, y según Heriberto Feraudy, ex-embajador de Cuba en Nigeria e informante de Quiñones argumenta que: “Se utiliza cuando muere alguna persona que construyó cosas buenas en su vida como respetar los mandamientos o valores mismos que tienen un gran significado en la santería, servir al santo, entre otros, de tal forma que nace el santo”. (Quiñones: 1994)

La santería en Cuba ha sido una “posibilidad religiosa” debido a que comparten dos dioses en lugar de uno (sincretismo religioso). Un ejemplo de ello serían los argumentos fílmicos que hacen dos actores cubanos en una película llamada “Miel para Oshún”, donde Jorge Perrugoria, un cubano-americano que regresa a Cuba en busca de su madre, e Isabel Santos, una cubana creyente, comentan: “…Vamos con la santera, ella te dirá donde se encuentra tu madre,… pídele a Santa Bárbara, pero que no se te olvide que para nosotros también es Shangó”.

Este argumento alude a la “filosofía africana” en cuanto a la pérdida de creencias autóctonas como compartir dos dioses, el católico y el Yoruba, pues dicho sincretismo religioso se originó en tiempos de la colonia cuando se marginaba al esclavo por su condición de negro, y en la república también por su condición de negro, aparte por sus bajos ingresos, por lo que según Lázara Menéndez, “la santería ha sido el espacio para el hombre marginado” (Quiñones: 1994) 

Por consiguiente la santería tuvo un proceso religioso. Según narra el babalawo cubano Julio Abreu, e informante de Quiñones: “fue una manera diferente de adorar al ancestro, se adaptan en Cuba cultos sincréticos y a la vez se pierde parte de la filosofía africana, es a raíz de este proceso que algunos creyentes han construido una red de africanizacion” (Quiñones: 1994). Esta red de africanizacion consiste en buscar la raíz africana, o sea regresar a los cultos meramente africanos y a partir de ahí adorar a los Orishas. Nahayeilli Juárez Huet, en su estudio sobre la relocalizacion y transnacionalizacion de la santería en la Ciudad de México argumenta que “cabe hacer hincapié que muchos mexicanos se mantienen al margen de este movimiento de reafricanizacion que pone de manifiesto las relaciones de ortodoxia y heterodoxia” (2000:12).

La santería en Catemaco se ha institucionalizado a través de procesos que las personas han tenido referente a las necesidades cotidianas, estableciendo una “posibilidad religiosa”, pues acudir a misa y creer en la brujería, es parte de la cultura regional; pero el proceso que han construido algunas personas referente a las creencias y prácticas santeras ha refuncionalizado dichas creencias y prácticas. El ejemplo anterior donde explico cómo la santería se fue construyendo en Cuba a raíz de una necesidad espiritual de los esclavos africanos, y cómo fueron construyendo y por consiguiente compartiendo con prácticas e ideologías cristianas, alude a lo que en Catemaco sería la brujería y el catolicismo; pues se han compartido dichas creencias y prácticas: la santería en dicho lugar se ha institucionalizado formando una “nueva religión”.

51 Conjunto de saberes que buscan establecer, de manera racional, los principios generales que organizan el conocimiento de la realidad, así como el sentido del obrar humano.

52 Me refiero a algo ancestral.

53 Son aquellas personas que se consagran a un solo Orisha y se les dice por ejemplo Ommo Shangó, Ommo Oshún, y así sucesivamente.
 
 
Autor: Juan Manuel Saldívar Arellano

 

 

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