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Antropología e Historia de México

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Sincretismo e imaginario religiosos: La construcción social de la santería en Catemaco, Veracruz

Santeros, brujos y católicos: el sincretismo ideológico-religioso en Catemaco



Foto: Juan Manuel Saldívar Arellano

Durante mi estancia en Catemaco, Veracruz, pude observar cómo las creencias en la brujería, en el catolicismo y en la santería se mezclan formando una “creencia sobrenatural” a partir de la adoración de seres sobrenaturales como: Belcebú, La Virgen del Carmen de Catemaco, Shangó, entre otros, pues aunque son creyentes en la religion católica, también creen en la brujería como parte de la cultura del entorno, y en la santería como una posibilidad novedosa, además han llegado ha practicar la misma que se ha ido aceptando particularmente entre comerciantes y brujos; los primeros en busca de sobresalir en sus negocios y los segundos para protegerse de la “contramagia” que ellos mismos emplean y que en algunos casos no saben controlar.

Según Fernando Plascencia (2004), en su estudio sobre la magia en Jesús María, Aguascalientes, la brujería se puede presentar en un individuo que tiene mala intención y si las acciones que emprende sobre otra persona son con animosidad, puede causar daños. Un ejemplo podría ser orinar en terrenos de sembradíos, las acciones impropias como seducirse entre mujeres (lesbianismo). En fin, todo lo que “revise lo antisocial” lleva un toque de brujería. Como narra José Javier Velásquez Aqua, antropólogo de 26 años originario de Uruapan, Michoacán: “Pues más que nada es la utilización de ciertas fuerzas de la naturaleza para hacer el bien y el mal, la magia negra sirve para dañar, la magia blanca para ayudar, la rosada para el amor, más que nada es una justificación para hacer algún trabajo y que tenga un aval”.

En Catemaco la brujería se puede representar como “malas energías”, pues algunas personas tienen la creencia de que si son tomados como objetos de envidia por otras personas, estas pueden ser embrujadas. Un ejemplo de ello seria el “mal de ojo”, lo que menciona Aguirre Beltrán como la “animosidad” de una persona sobre otra.

Sin embargo, la magia puede ser la manipulación del cuerpo a través del uso de las yerbas. Por ejemplo, las plantas alucinógenas que utilizaba Maria Sabina en la sierra de Oaxaca la caracterizaron y le atribuyeron motes de bruja, cuando ella se consideraba curandera. Otro ejemplo son los brujos de Catemaco, pues estos se autodominan “brujos mayores”, jerarquía que alude a una superioridad esotérica en la región, pues también se consideran curanderos, yerberos y últimamente santeros. Pero visitan la iglesia católica con el objetivo de presenciar rituales eclesiásticos como la “misa”. 

Esta mezcla de creencias como la brujería y el catolicismo que han construido algunos brujos tienen origen en la cultura local, ya que dicha región se ha caracterizado por compartir creencias en seres sobrenaturales con antecedentes en la cultura Olmeca (brujería) y española (catolicismo), respectivamente y, a la vez se ha institucionalizado.

Según Max Gluckman en su estudio sobre la lógica de la ciencia y la brujería africana, la brujería en África es parte de la tradición, “el hecho fundamental es que el africano ha nacido en una sociedad que cree en la brujería y por esa razón, la estructura misma de su pensamiento, desde la infancia, se compone de ideas mágicas y místicas” (Gluckman, 1970, citado por Plascencia 2004: 31). Esto alude al “comportamiento” ideológico de algunos creyentes de Catemaco, pues tienen una creencia en el catolicismo, pero cuando se les presentan problemas cotidianos como “mala suerte” (en el trabajo, en el amor, en el negocio, entre otros), acuden con los brujos para tratar de resolver sus problemas. Como narra el antropólogo: 

Aquí en Catemaco hay mucha gente que se dicen católicos y sin embargo los ven saliendo de casas o consultorios de los brujos, es esta idea que si por un lado no puedes obtener lo que necesitas, pues hay otros mecanismos que te ayudan. 

Algunos brujos de Catemaco son creyentes en el catolicismo, creencias que utilizan en sus prácticas mágico-religiosas, pues emplean deidades del panteón religioso católico como la Virgen de Guadalupe, la Virgen del Carmen de Catemaco, Jesucristo, entre otros, pero también utilizan deidades demoníacas como Belcebú, Astarol, Lucifer y de más, ya que estructuran un mecanismo de técnicas que usan para tratar de “resolver” los problemas de las personas que los visitan (clientes). Como narra la yerberita, bruja mayor de Catemaco:

Para mí los dioses son lo máximo, es nuestro dios es el que nos dio el ser, el que dio la vida por nosotros, murió en la cruz, es algo muy respetado por nosotros, es más cuando estoy haciendo mis rezos digo: en el nombre de nuestro señor Jesucristo, tú que nos diste todo, y así, pero también adoro al mero-mero (diablo), pues también me ayuda muchísimo para sacar los trabajos que se me encomiendan, para ayudar a las personas que necesitan.

Así como esta “bruja”, otras personas de Catemaco también han construido ideologías sobrenaturales, mismas que se separan en magia blanca y negra; pues según algunos antropólogos de la región, existen diferentes tipos de magia como la negra, la blanca, la rosada, la amarilla, entre otras, que de alguna manera se han construido y las han adaptado como mecanismos de defensa y ataque, de protección y de control. Como argumenta Julio Antonio Gómez Hernández, antropólogo de 46 años originario de México, DF: “Pues ya se ha destorcionado mucho esto de la magia, pues se dice que la negra te embruja, la blanca te cura, la rosada te enamora y la amarilla te enferma”

A partir del año 2000 que la santería se estableció en Catemaco, algunas personas (comerciantes y brujos) se han acercado con los santeros para “comprobar y aprobar” otra creencia religiosa, como es el caso de Luz, una trabajadora de un consultorio esotérico quien se acercó con una santera para pedirle ayuda sobrenatural con la salud de su madre. Ella dice: 

Sí, yo creo en Dios y en la santería también, pues nos han inculcado la costumbre religiosa de la familia, somos católicos, pero me ha tocado ver cosas favorables de la santería, y también creo en la brujería pues porque estás empapado, la costumbre de aquí es ir con un brujo”. 

Con base en los conceptos teóricos y el trabajo de campo, he identificado cómo se construyen las creencias mágico-religiosas en Catemaco, pues algunos sujetos dividen las creencias en católicas y mágicas, por ejemplo la adoración de la Virgen del Carmen de Catemaco; un símbolo regional con antecedentes en las leyendas del pueblo, misma que es considerada como parte de las ideologías católicas (blancas) que imperan en el lugar, mientras que Belcebú, por ejemplo, es considerado un “emisario” de la brujería y pertenece a lo mágico, y Shangó, entre otras deidades de la santería, son consideradas como parte de una posibilidad religiosa en el entorno, por lo tanto los consideran blancos. Como narra un informante anónimo, comerciante de 45 años originario de Catemaco, Veracruz: 

Bueno, pues yo pienso que cuando las cosas no funcionan, pues hay que buscarle por otro lado siempre y cuando no sean cosas malas, la santería no son cosas malas, no son cosas del demonio o esas cosas. 

Así como este informante, otros también han considerado que la santería no pertenece al “mundo mágico” sino más bien al religioso, ya que algunos creyentes argumentan que esta religión afrocubana adora a los “santos”, pues que de ahí depende su nombre “santería”, Como narra Claudia Cortez Carrasco, estudiante de 12 años originaria de Catemaco, Veracruz: “Según sé, la santería es de santos y es buena… y bueno la brujería es negra y sirve para el mal”. Esta clasificación de creencias que se hace en la región acerca de lo “negro” y de lo “blanco” se utiliza para identificar lo que Durkheim denomina “sagrado” y “profano”, pues aunque algunos son católicos siguen creyendo en la magia. Tylor también argumenta que “hay una división del fenómeno religioso en magia y religion, a pesar de que están fundamentalmente unidas, pues la religion propicia y la magia coacciona” (Tylor, 1977, citado por Plascencia, 2004: 14).

Desde el punto de vista de la medicina, algunos médicos han argumentado que las personas tienen ideologías “enfermizas” referente a la brujería, pues la experiencia científica de estos los ha orillado a identificar algunos tipos de sucesos que prevalecen en las personas de la región, como es el caso del conocido “mal de ojo” u “ojo de venado”. Otros de los casos que comúnmente se manifiestan son las enfermedades que presentan “cuadros incurables”, pues según Cristóbal Ganzoni, médico de 46 años originario de Clarus, Suiza, quien radica en Catemaco desde 1996, comenta: 

En algunas ocasiones sus padecimientos son crónicos degenerativos, pero a veces hay pacientes que presentan cuadros que no podemos explicar con lo que nosotros sabemos y pues en esos casos yo les recomiendo que les den un consejo sobrenatural, de una escuela distinta.

Otro de los factores que consideran algunas personas de Catemaco referente a las creencias mágico-religiosas son los “oficios”, pues hay personas que son católicas y que su oficio es la brujería, o sea que la utilizan como un modus vivendi, y es a partir de aquí que se genera la “charlatanería”, como describe Manuel Conde Reyes, trabajador del poder judicial de 40 años, originario de Lerdo de Tejada, Veracruz: “Pues la gente de por aquí, esos que se dicen brujos solo se dedican a estafar y pues creo que por encima de todo está Dios y todo eso lo negro de aquí de Catemaco es brujería”. 

Compaginando las ideologías de los informantes, muchos de ellos me hablaron sobre el “don” que según se trae por descendencia, pues algunos de los esoteristas de esta región tienen el don de curar, de adivinar o de trabajar con las yerbas; pero algunos también comentaron que hay personas que tienen el “don”, sin embargo trabajan de “charlatanes”, o sea que se dicen brujos, como narra Luz, la trabajadora del centro esotérico: “Mira, los brujos en su mayoría son católicos, pero su oficio es la brujería, de eso viven”

También en la utilización de seres espirituales (blancos y negros) hay divisiones. Por ejemplo, cuando hacen la “velación de misas” se utilizan dioses como La Virgen Maria, La Virgen de Guadalupe, Jesucristo, entre otros, pero también utilizan entidades “negras” como Belcebú, Astarol, Lucifer, y de más, pues según la yerberita narra que: “¡Ay!”, yo estoy con ellos, soy católica totalmente católica, pues para los trabajos blancos yo utilizo santos católicos”.

Sin embargo, algunos esoteristas como Raúl Mulato Aguirre, espiritista de 59 años originario de San Andrés Tuxtla, Veracruz comenta que en la santería no hay maldad porque es una religión donde se adoran imágenes católicas y africanas; por lo tanto tienen normas que respetan los creyentes y forman una filosofía religiosa, como amar al prójimo, respetar los derechos de los demás, ayudarse unos a otros, incluso se tiene prohibido usar la magia para dañar. No obstante hay quienes la utilizan con fines lucrativos y de maldad, por consiguiente ya son parte del “palo” 54, pues en la santería no se trabaja con el muerto 54 como se hace con el “palo mayombe”, sino con el santo, aunque en algunas ocasiones el muerto ayuda al santo. Como describe José Sánchez Hinojosa, santero de 67 años originario de México, DF: 

Mira, el santo combate al muerto, siempre y cuando el muerto sea dañino porque el muerto ayuda al santo como el santo ayuda al muerto, pero siempre y cuando no sea dañino, porque santería combate al mal y el palo no, porque el palo trabaja con el muerto y el diablo. 

Retomando la idea sobre la consideración que algunas personas tienen de la santería como algo “religioso o blanco”, el espiritista Raúl Mulato narra: 

Mira, qué te puedo decir de la santería, es algo muy bonito, muy bueno, muy normal, muy noble y no es algo satánico como algunos piensan, pues inclusive (sic) te evitan de muchas cosas que no caigas en pecado con tu propio cuerpo y que te respetes a tí mismo, es algo que yo admiro mucho. 

Contrario a las narraciones del espiritista, la santera argumenta que la santería es mágica, debido a que losYoruba nunca fueron personas que tuvieran malas intenciones, sino que al contrario fueron creando filosofías religiosas en sus grupos, obviamente adaptadas a la cultura caribeña y española; y por lo tanto es el “verdadero” mundo de lo mágico, pues se les inculca a los iniciados que todo lo deben hacer con amor. Doña Josefina, santera de 49 años originaria de Pénjamo, Guanajuato, quien radica en Catemaco desde el año 2000, narra: 

Mira, pues la magia con la santería tiene mucho que ver, pues es mágico cuando tú ayudas a tu prójimo y cuando estás trabajando estas poniendo todo ese amor que tenemos los seres humanos, pues es mágico hasta que tú eleves un pensamiento al cosmos.

En la santería también existen deidades de maldad, pues algunos Orishas como Eleggua, por ejemplo, tienen su lado bueno y malo. Eleggua es bueno y Eshú es su lado malo, o sea el diablo, y los colores que representan a estas entidades son el rojo (es Eleggua el bueno) sincretizado con el Santo Niño de Atocha, porque según la santería esta deidad se representa en un niño y es el consentido de todos los Orishas porque es el que “abre los caminos” o sea el que intercede ante los demás Orishas; pero el color negro representa a Eshú el Diablo. Otro ejemplo es Olofi o dios todo poderoso, mientras que su lado malo es Oloshi, por eso se debe de tener cuidado con estas deidades en el caso de los rituales, porque una equivocación equivaldría a estar elaborándole un ritual a una entidad maligna. 

Dentro de las creencias católicas que algunas personas tienen existe la separación de lo “negro” y lo “blanco”, ya que esta religion comparte el escenario ideológico referente a la magia; pues para el catolicismo se vive en una intensa lucha con el demonio, este representado por acciones como robar, mentir, asesinar, no acudir a misa o alejarte de la doctrina de Dios, entre otras; y cuando realizas algunas de estas u otras acciones estás colaborando con el “Diablo”, y a la magia por ejemplo se le ha considerado y relacionado como parte de lo “diabólico”. Como describe el sacerdote de la parroquia de la Virgen del Carmen de Catemaco, originario de Veracruz, Veracruz: 

Bueno, la magia ya está ligada al poder diabólico, aunque hay esas divisiones de magia, se liga más al poder de Satanás ya que el brujo adora a este mediante rituales y pues recurre a las fuerzas de Satanás para hacer cosas, lo que se le llama magia negra o brujería”. 

Esta división de creencias referente a la magia y a la religión se ha dado a partir de la construcción de esquemas ideológico-religiosos, pues esta religión católica ha dominado las creencias de los diferentes “pueblos” y los antecedentes que se tienen datan de tiempos de la colonia, cuando los conquistadores españoles difundieron su religion a los nativos y más tarde trajeron a los esclavos negros de África, provocando un sincretismo religioso como es el caso de la santería y otras religiones que predominan en el Caribe y las Antillas, mientras que en México también hubo un sincretismo religioso, sin embargo, este fue más notorio, pues arrasó casi totalmente con las creencias de los antepasados, quedando establecido el catolicismo como religión.

En Catemaco algunas personas que tienen conocimiento en las “yerbas” curativas o medicina natural la han relacionado con la brujería, pues es a través de la utilización de estas plantas que ciertas personas le han otorgado motes de brujos o curanderos por realizar acciones mágicas, como curar a una persona a través de invocaciones demoníacas que a la vez se utilizan “yerbas” para realizar los “sahumerios” o dar los conocidos “tomos” que elaboran los brujos. Para algunas personas estos tienen “poderes mágicos”, pues están “curados” bajo un ritual demoníaco que se realiza en la conocida “Cueva del Diablo”. Como narra el sacerdote de Catemaco: 

Aquí hay muchas personas que tienen un amplio conocimiento de plantas curativas, pero las ligan mucho a la brujería, hay un sincretismo, incluso con la fe, pues utilizan las yerbas para realizar rituales y después les dicen a las personas que es a través de invocaciones diabólicas, así ha proliferado la brujería aquí en Catemaco. 

Dichas ideologías que algunas personas de Catemaco construyen con relación a lo mágico-religioso, han sido forjadas a través del tiempo en regiones que han tenido tradiciones ancestrales como es el caso de Catemaco; sin olvidar que también tuvo asentamientos de esclavos procedentes de África, los cuales compartieron su cultura y su religión, por consiguiente se fueron formando creencias en seres espirituales y algunas de estas son representadas y conocidas como “carnavales”, los cuales han proliferado en estas regiones y han pasado a ser parte del acervo cultura veracruzano.

En la zona de los Tuxtlas y aledañas existen carnavales de “representación”, un ejemplo de estos son los que se realizan en Tlacotalpan conocidos como “mojiganga”. Este género dramático tiene sus antecedentes en la Colonia, cuando los esclavos aprovechaban su día libre para organizarse y hacer fiestas populares además de rituales a sus dioses a través de danzas, mismas que consistían en construir muñecos gigantes, lo que en teatro se le llama “gran giñol”. A estos los paseaban por las calles y representaban a sus dominadores: a sus amos y los pintaban con pelos rubios. Armaban muñecos con cabelleras largas hechas de pita, mientras ellos iban cantando, bailando y representando animales de la naturaleza (Muntu y Kintu), a la vez entonaban cantos de rebeldía o de “liberación”, mientras que los españoles también participaban tirándoles excremento a estos y así finalizaba la “mojiganga o gran giñol”. 

A la vez estos grupos compartieron algunos de sus rituales religiosos con las personas del lugar y es por lo que al paso del tiempo se adaptarón en la cultura popular veracruzana y por consiguiente se siguen practicando; aunque hay que aclarar que en la actualidad ya no se elaboran con objetivos de rebeldía, sino para recordar parte de la cultura de la región, y son elaboradas por estudiantes o grupos de teatro. 

Dentro de las celebraciones mágico-religiosas que existen en Catemaco también se encuentra el “Día de los brujos”, pues se supone que la fama que se le dio a este día conmemorando el primero de marzo, se debe a las creencias que algunas personas tienen referente a “seres sobrenaturales” y por ende ligados a la brujería que se practica en el lugar, y que a la vez el Gobierno de Veracruz aprovechó los acontecimientos para echar a andar un proyecto que consistía en proponer el “Día” de los brujos a nivel nacional: una especie de expo-feria esotérica, teniendo como objetivos recaudar insumos económicos, así como crear fuentes de empleo y comercio a raíz del evento antes mencionado, sin olvidar que en los noventa Raúl Velasco en su programa Siempre en Domingo, le dio una fuerte difusión a los brujos de este lugar. Fue a partir de ese tiempo que la fama de los brujos se difundió en otros países, pues dicho programa era parte de la cadena de Televisa, y esta es una empresa reconocida de corte internacional y que también utilizó para promoverse en el extranjero. 

A partir de la intervención de este programa televisivo y de los intentos del Gobierno del Estado de Veracruz por ofrecer dicha expo-feria esotérica, los brujos de Catemaco fueron más populares, se abrieron más consultorios esotéricos, se crearon los brujos VIP (los que atienden a las estrellas del espectáculo), y se popularizó la creencia en la brujería; originando que las personas de la región les adjudicaron a los brujos motes de “charlatanes” o “vividores”. Fue a raíz de este intento de publicidad internacional que se le quiso dar a la brujería de Catemaco, que las creencias tuvieron una ruptura ideológica, pues algunas personas de dicho lugar dejaron de creer en los brujos y optaron por mantenerse al margen de los acontecimientos que sucedieron a principios de 1995, ya que varios brujos resultaban muertos, y se creía que se les terminaba el tiempo que Satanás les otorgaba para existir en la tierra. Más tarde se descubrió que tuvieron nexos con el narcotráfico.

Según algunos residentes de Catemaco, en el año 2000 dos personas se establecieron ahí. Después se escuchó que practicaban “algo diferente”, pues sus formas de vestir y actuar también formaron parte de lo “diferente”: vestir casi a diario de blanco, usar collares y montar un “negocio” (estética y teléfono), resultaron en la difusión de la santería mediante el contacto e interacción con las personas y la manera de tratarlas. 

La ubicación geográfica de los negocios de estas personas (centro del pueblo) les ayudó a tener contacto con los comerciantes, mismos que más tarde se fueron acercando y descubriendo que lo que practicaban era la santería cubana; se dio otra difusión por medio de comerciantes de boca en boca, mientras que algunos de los brujos que se encontraban en problemas también se acerca.

Los cultos o rituales que los santeros elaboran resultaron muy diferentes e incluso “extraños” para algunas personas del lugar, pues hacer sacrificios con animales es algo común en Catemaco: los brujos en ocasiones emplean animales dentro de sus rituales, la diferencia es que los brujos se van a la “Cueva del Diablo” a hacer el “trabajo”, por consiguiente las personas no se enfrentan a dicho acto; mientras que en la santería las personas tienen que presenciar el ritual-ebbo, es por esta razón que los santeros les tapan los ojos con alguna manta o tela oscura. 

Los rituales empleados en la santería provienen de la cultura africana, de tal forma que se han relacionado con cultos parecidos como el de los congeros (regla conga), el Vudú que se practica en la costa chica de Guerrero; por lo tanto algunas personas le llamaron “brujería” y al paso del tiempo se han manifestado diferentes ideologías acerca de la religión santera en Catemaco. Una de estas ideologías es creer que la santería hace sacrificios con humanos, pues se dice que en África algunos grupos primigenios lo hacían. En los antecedentes que he revisado acerca de los Yoruba no he encontrado relación alguna con este tipo de sacrificios humanos, sino más bien con la utilización de plantas y animales como se le caracteriza en Cuba.

En la actualidad en Catemaco la santería ha refuncionalizado algunas de las creencias de las personas, como acudir con los brujos, con curanderos o yerberos, acercándose a la religión afrocubana bajo la creencia que dicha religión pertenece al mundo mágico pero de santos y no de diablos como se le considera a la brujería. Al respecto, Malinowski afirma que “la magia se basa en la experiencia especifica de estados emotivos en los que el hombre no observa a la naturaleza, sino a sí mismo y en los que no es la razón si no el juego de emociones sobre el organismo humano que desvela la verdad” (Malinowski, 1993, citado por Plascencia 2004:25).

Otro de los aspectos importantes que fueron “parteaguas” dentro del proceso estabilizador de la santería en Catemaco, fue la postura de la religión católica, pues se ha dedicado además de organizar las fiestas eclesiásticas, a tomar la iglesia como un modus vivendi y construir un status pacifistas siempre y cuando las personas se ajusten bajo las normas eclesiásticas establecidas. En lo personal me sorprendió escuchar narraciones de algunos creyentes argumentando que el padre (sacerdote) convive con una pareja, suponiéndose que estos se casan pero con la iglesia católica después de tomar sus votos (juracion). Esto ha provocado desconfianza en los encargados religiosos (sacerdotes), y por consiguiente ha disminuido el número de personas creyentes, acercándose a la santería como una posibilidad religiosa alterna.

Asimismo, dichos creyentes han construido ideologías sobre lo mágico como todo aquello que se hace con maldad, lo negro, lo impropio, la brujería; mientras que las ideologías que algunos creyentes tienen en la santería se relaciona con la utilización de seres espirituales (blancos) que ayudan a las personas a través de los Orishas.
 
 
Autor: Juan Manuel Saldívar Arellano

 

 

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