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Antonia Guerrero

Carta que no lo es pero que sí ...(continuación)


Un muro abierto
An open wall
 

Pero a diferencia de las imágenes que nos heredaron aquellos muros antiguos, visiones que caracolean en espirales para nosotros incomprensibles, tú construyes las tuyas a partir de esquemas que tienen que ver -así me parece- con la cuadratura de la gran ciudad que nos tocó vivir, y también la de las fronteras que nos constriñen pero que hemos aprendido a franquear. (Son las cuadraturas, querida Antonia, que nos impiden comprender que no hay diferencias entre Galbraith y Guerrero.)

Por los demás, el universo de tus símbolos es claro y extendido. Están en primer término los hilos, estambres, pitas, cáñamos con los que coses manos con corazones, conchas con calaveras, con los que unes los gajos de tu mundo que se antoja oscuro y fragmentado pero sólo hasta que nos damos cuenta que es así como zurces los recuerdos de tus días pasados...tic...tic...tic... Estas lianas son muy importantes pues te sacan de la planicie y rompen la superficie.

 


Espejo de ánimas
Mirror of souls
 
Luego están (aunque no necesariamente en este orden) La Pluma, El Perro, La Calaca, El Pájaro (águila/halcón/cuervo), El Delfín, El Corazón, La Fruta, El Caracol (¡ese caracol!), El Paño...paño es como le decimos en Xico al rebozo que carga y cobija, que esconde pero también sugiere, que identifica y en el que a su vez se oculta la mujer mujer, y ése tu paño/rebozo (tan distante de los rebozos mayas de Zúñiga y otros costumbreros) es tan tuyo porque imbrica brazos que acomodan, cuerpo que danza. Tuyo es un rebozo que sugiere la lotería del movimiento.

Caray, Antonia, se me olvida que el espacio está medido. Otra cuadratura. Esta carta, si lo fuera en realidad, se seguiría y se seguiría. Pero como lo que iba a ser esta carta debe ser un texto para ser leído por otros, regresaré para decirle a quien la/lo lea que mire bien la hora que nos entregas y se fije en su esquema: de sur a norte (o de norte a sur, es igual) veo que transitas de tu autobiografía a tus símbolos; de oriente a poniente (o viceversa, también es igual) veo que exploras la ruta de la imagen análoga hacia la digitalización. Y en el área central hay mil y un quinéticas instantáneas de una intensa gestualidad.

Tiempo y movimiento, tintes y evocaciones, signos todos de tu asustada curiosidad. Qué valiente eres. Y eso que apenas empiezas el recuento...
Tu amigo que te quiere
F.E.
Portales, a 15 de abril de 1997

 

 

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